“Platica” vs. Democracia

Por: Lucía Zarama Rojas

De tal palo, tal astilla. Así mismo, las elecciones estudiantiles son un reflejo de la sociedad. Para ser más puntual, es un reflejo de las elecciones presidenciales. Dentro de estas dos se encuentran los mismos tipos de participantes. Un tipo de estos es de los desinteresados, quienes tienden a no tener en cuenta los debates, no leer los argumentos ni  involucrarse de forma alguna. Al final, estos eligen “a ojo” al candidato, sin base alguna, o simplemente no votan.

¿Qué tan impactantes son ese tipo de participantes dentro de la democracia? Tómese como ejemplo Colombia. La cantidad de participantes que no votan (sea por desinterés, desacuerdo, fuera de alcance o demás) es altísima y, en un país, tal índice es alarmante. Además, sólo hay una pequeña porción de los participantes que sí toman una posición crítica y verdaderamente interesada en tomar la decisión correcta; el resto de los votantes pueden ser por conveniencia, compra de votos y ayuda individual. Entonces, ¿qué pasaría si se introduce el voto obligatorio? Si la gran cantidad de gente ya mencionada que no vota, ya sea por desinterés e ignorancia, empezaría a votar por obligación, serían susceptibles a una mayor compra de votos. El desinterés no se deshace de la noche a la mañana, ni el desacuerdo; entonces es más fácil para la persona ganarse una “plática” con el voto, que tratar de interesarse en este.

En tal caso, la Comisión I de Equilibrio de Poderes deberá tener en cuenta estos aspectos para poder desarrollar de una forma adecuada su comisión. Como lo dijo la Presidenta del Congreso Joven, “el voto obligatorio sería sólo una medida superficial que no va a solucionar el problema de la pedagogía en el país” (Mendoza, Cristina). Los senadores de esta Comisión, quienes tienen mucho potencial, deberán poder rescatar, de sus polarizadas posiciones, un acuerdo en pro de la sociedad colombiana.

 

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